jueves, enero 12, 2006

El cuento chino de Samaranch

Uno de los reconciliados más notables, Juan Antonio Samaranch, habla solamente de deporte desde hace muchos años. Le entrevistan en un periódico de Madrid sobre el Comité Olímpico Internacional y sobre los Juegos Olímpicos de Londres en el 2012 y de Pekín en el 2008. El periodista le pregunta sobre "la conculcación de los derechos humanos" en China y Samaranch responde con claridad y laconismo: "Sobre los derechos humanos, que levante el dedo el que no tiene problemas". Asunto cerrado.

La frase de Samaranch es un poema visual con un 50 por ciento de paisajismo relativista y un 50 por ciento de realpolitik en formica. Lo justo y necesario para un diplomático del deporte. Hay que mirar las cosas con perspectiva, señor subsecretario. El hecho de que China constituya hoy la mayor dictadura del planeta queda disuelto en una premisa de gran colorido: todos tienen problemas con los derechos humanos. Y con el precio del gas, digo yo. Se infiere, de tal aserto, que una tiranía es igual que una democracia y que una democracia es igual que una tiranía. Las distinciones de grado con la vulneración de los derechos humanos (grado 1.000 sobre 100 en China y grado equis en una democracia seria) es asunto menor. Naturalmente, señor subsecretario. No hay que ser doctrinarios.

Esta elasticidad argumental no se improvisa, claro. Es deporte de riesgo aprendido en décadas de democracia más o menos orgánica. Democracia a la China, diríamos hoy, llevando el símil hasta la alegoría culinaria. Por cierto, hay líderes del movimiento antiglobalizador que darán, seguro, la razón a Samaranch y, a lo mejor, le regalan también una pancarta de esas donde reza Bush = Hitler.

Una tiranía es como una democracia y el que no lo vea que levante el dedo y se lo corte.

Seguir leyendo "Reconciliado, versión 1", de Francesc-Marc Álvaro

Lo enlazo ahora, pero el artículo es del día 5.

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