jueves, noviembre 24, 2005

En venta

Muchos periodistas e intelectuales de la España actual viven a sueldo del poder político y dedican sus mejores esfuerzos no a difundir la verdad, ni a informar a los ciudadanos, sino a colaborar, consciente o inconscientemente, en tareas como manipular la información, generar argumentos y enfoques para que una opción política derrote a la contraria y difundir informaciones que benefician a quienes les apoyan y pagan.

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La situación de los intelectuales es todavía más triste, si cabe. Gente que en el pasado era montaraz, iconoclasta, independiente y libre hasta el insulto se ha transformado en material sometido que mendiga ante el poder poltronas de asesor, encargos a dedo o espacios en tribunas, consejos y medios públicos. El intelectual en España, salvo excepciones imperceptibles, ha dejado de ser luz y guía para transformarse en materia gris sometida al poder, que la utiliza para fabricar argumentos, orientar los debates, manipular y controlar a la sociedad.

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Los sojuzgados o controlados por el poder son legión: muchos militan directamente en un partido y han cambiado voluntariamente el oficio de periodistas por el de "agitadores"; no son pocos los que trabajan en empresas o medios públicos, donde están obligados a defender las tesis del gobierno que les paga; otros trabajan en medios alineados con un partido político u otro; la mayoría recibe pagos por encargos, trabajos temporales y colaboraciones "envenenadas"; y buena parte de los restantes participan de los fondos de reptiles, subvenciones, contratos y publicidad que proceden del poder y que son el aliento que mantienen vivos a la prensa, la radio, la televisión, productoras, gabinetes, revistas especializadas, opúsculos, monografías, libretos y librillos. Quién no lo crea que revise el registro de nóminas, reconocimientos, ayudas, becas, premios, subvenciones, colaboraciones, asesorías y demás dádivas del poder.

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Aunque el alquiler y la compra de intelectuales y periodistas es un vicio de alcance nacional, en algunas autonomías ha alcanzado una perfección tan elevada que es casi imposible superarla. Es el caso de Cataluña, donde el control de los medios y de la inteligencia ha alcanzado el nivel del "virtuosismo" y la "excelencia". Nadie sabe cuantos millares de intelectuales y periodistas catalanes están mantenidos por la Generalitat para obtener a cambio apoyo ciego y defensa de osadías nacionalistas, independentistas y hasta estatutos grotescos que no pasarían el filtro de cualquier democracia europea honrada. Pero la política catalana no sólo obtiene de los "sobrecogedores" apoyo a sus atrevidas y peligrosas tesis, sino que también consigue el silencio y la oscuridad ante escándalos y abusos tan flagrantes como la discriminación lingüística o tan contundentes como los del barrio del Carmel y el del corrupto tres por ciento.

Yo mismamente estoy a sueldo de la CIA, de la FAES, de Microsoft, de Libertad Digital y del neoliberalismo así en abstracto (o al menos, eso es lo que creen dos o tres personas que visitan esta página; ya me gustaría a mí que fuera verdad). Ya estáis tardando en leer el resto del post, muy interesante todo él.

1 comentario:

Lofuss dijo...

A los periodistas de hoy en día les han enseñado obediencia al pensamiento único en la universidad. A los totalitarios, de todas las tendencias, siempre les ha molado mucho "la educación".