jueves, julio 12, 2007

¿Por quién corren los mamones?

Esta mañana he asistido, desde mi sofá, a mi obligada cita con el encierro de San Fermín y sólo puedo decir una cosa: Cada día detesto más esta fiesta.

El parte de hoy son trece heridos, tres muy graves, a uno de los cuales un asta le ha partido el espinazo por la mitad y posiblemente se quede parapléjico, justamente éste oriundo de Pamplona. No he podido ver bien su cogida, pero apuesto a que ha sido por culpa de lo de siempre: la masificación.

Todos los años pasa lo mismo, aunque éste, por alguna oscura razón, se ha salido de todos los percentiles, como diría el pediatra de mis queridas sobrinas. Ya el primer día se hubo de demorar el encierro por exceso de personal y asalto al recorrido. Y es que el exceso de alcohol en la sangre termina produciendo en la gente esta clase de comportamientos estúpidos, tanto sobre los extranjeros, que se creen que aquí todo vale, como los no tan extranjeros, que con su comportamiento hacen creer a los anteriores que en España existe un estado de anarquía.

Un año me quedé en Pamplona para San Fermines, más que nada porque aquel año comencé a trabajar allí y no me quedó más remedio, y se me ocurrió ir un día a la fiesta nocturna. El resultado fue peor de lo que pueda ser capaz de describir en estas líneas, porque mi ideal de fiesta no es chapotear en orines y excrementos por la calle, ni que mientras te están haciendo un sándwich humano por las calles por donde sueles salir de normal a tomarte unas copas, te rieguen de asqueroso calimocho, mientras lanzan garrafas y garrafas al aire y mientras el tío que tienes al lado te vomita encima. Asqueroso y repugnante.

Ni qué decir tiene que la ropa con la que salí aquel día la tuve que tirar, porque no salió en luz ni con lejía.

Al día siguiente el hedor, una amalgama de orín, mierda y calimocho con cerveza, el pestazo repugnante, se podía oler desde mitad de Pío XII y eso que por la mañana los servicios de limpieza se encargan de fumigarlo todo con lejía. Pero es igual. La sinrazón se apodera momentáneamente de Pamplona y consigue convertir una fiesta vistosa y divertida en una Sodoma y Gomorra versión cutre, en la que el turismo que genera no da ingresos, y lo poco que genera se dilapida con creces en eliminar su huella de vómitos, heces y basura doquier, que hay que ir sorteando junto con los que la producen, tirados por el césped de la ciudadela, borrachos, durmiendo la mona a la intemperie.

Hoy, fruto de esa sinrazón, trece personas tirarán de los impuestos que pago para recibir asistencia médica. Uno de ellos, posiblemente, tenga que seguir los encierros desde su silla de ruedas.

9 comentarios:

Butzer dijo...

Yo también soy de los que ve los sanfermines tirado en el sofá y cada vez me quedó más asombrado de lo absurda que es la gente en los encierros. Cada día son más los extranjeros que vienen a los encierros y se creen que esto es un simple juego. Pero lo peor es que también hay mucho español que piensa lo mismo.

Ignacio dijo...

¿no te jode mucho que los topicos se han instalado y la gente va al topico y no ve la realidad?

Reboot, El Diablillo Cojuelo dijo...

Con anuncios como el de San Miguel, ¿quién no lo haría? La televisión, educadora de facto de la sociedad, se ha dedicado a imponer esos tópicos que al final han terminado por convertirse en parte y realidad.

Villaykorte dijo...

¿Y lo de los australianos tirándose desde la fuente?
Vivimos en un extraño país en el que en La vuelta a España los ciclistas son obligados a llevar casco por su seguridad y para dar ejemplo y en cambio, en los sanfermines cualquier persona sin conocimiento ni forma física alguna puede ponerse a hacer el bestia.

Dr. Faustus dijo...

Pues tendrias q ver como se keda valencia en fallas, el urinario publi las calles, y el ayuntamiendo psando, las fallas son para los falleros, y el resto puteados por su fiesta... al final psa siempre lo mismo... si te montas una fiesta en tu casa y vienen los colegas, se esta de PM, pero cuando a la fiesta empiezan a venir amigos de amigos de amigos...uuuuhh degenera la fiesta y la masa es estupida... en fin.
Saludos

marius dijo...

Si que se deberia hacer algo, para controlar quien sale a correr y quien no, pero no solo a los borrachos. Esta claro que morlacos de hasta 600 kg y con unos pitones que me dan cangelo viendolos en la tele, te puede pasar cualquier cosa. No habeis visto la foto del chico que le pilla en la pierna?
Los pitones cortan como cuchillos, claro, manejados por alguien que tiene la fuerza de un TORO bravo.
La solucion, a mi entender pasaria por quitar los toros bravos y poner vaquillas, ya que gentios tales es muy dificil controlar, ademas que las vaquillas son muchisimo masa divertidas, aunque tambien son peligrosas.

Alex AKA Friki dijo...

Que se jodan! Quién corre es porque quiere. Así se partan todos la crisma.

Villo Argumanez dijo...

Joer si no aguantas una broma vete a tu casa....

Tomas Anibal de todos los santos dijo...

Y pensar que esas fiestecillas las pagamos todos(lo que pagamos impuestos) y a los Mires( a los del hospital de Pamplona) les hacen trabajar 36 horas de guardia seguidas ya que estan ante una situacion de "Eventualidad"
Como pa mear y no echar gota
Un Saludo