jueves, abril 05, 2007

30 años de PCE, versión 2.0


El próximo día 9 de Abril se celebra lo que en lugares de opinión como elmundo.es se considera una hazaña, algo necesario para nuestra democracia. Mis familiares cercanos opinan sin embargo que mejor hubiera sido que Carrillo y sus compinches hubieran salido de Madrid con los pies por delante. Son posturas irreconciliables y que como en una emulsión, no se mezclan, pero lo aparentan bastante bien. Hemos convivido con la idea de que en una democracia plural, el comunismo, como ideología política, puede disfrutar de la misma consideración de democrático que el resto, aunque algunos no nos lo termináramos nunca de creer.

El tiempo y el desarrollo han dejado al PCE en su sitio, es decir, al margen de la vida política, por mucho que algunos tontos del capirote traten de hacer lo imposible por chupar cámara, pero el hecho queda ahí, el Partido Comunista se legalizó con la posible turbulencia que ello hubiera podido acarrear y que por suerte nunca llegó a ocurrir. Y yo me pregunto, ¿realmente fue necesaria su legalización? ¿realmente España necesitaba un partido comunista?

Tras estas preguntas sin respuesta mi mente divaga sobre la necesidad de otros tipos de partido que chupetean del erario público (nuestro bolsillo) y cuyas bases e intereses son tangencialmente contrarios a aquello que el mismo erario que los sustenta, representa (véase, España).

Un millón de veces me he preguntado por qué no se requiere ninguna exigencia a los partidos políticos que entran en el hemiciclo y que, supuestamente, nos representan a todos. Siempre he pensado que un partido que entrara en el Congreso, lo primero que tendría que tener claro es que debería representar al país, defender la democracia y, por supuesto, perseguir el bien común. Pienso que son unas premisas mínimas de lo más coherentes y pienso entonces, sin querer hablar de los partidos autonómicos, ¿qué coño pinta un partido como el PCE, cuya máxima es la dictadura del proletariado? ¿qué pinta en una democracia un partido que representa absolutamente lo contrario?

¿Realmente era necesaria la legalización del PCE? Tensiones aparte y con la lógica en la mano, rotundamente no. Es que no entra en cabeza humana.

3 comentarios:

Ignacio dijo...

Tienes razón.

José M. dijo...

Yo también me pregunto porqué la legalización de un partido prolenazi es vista como una hazaña esencial para la democracia. Sólo me lo explico por la fascinación que la proletkultur produjo y produce en las élites supuestamente sabihondas de Occidente. Cuando el nazionalsocialismo es criminalizado, no me explico que el nazionalcomunismo, hermano gemelo, sea presentado como un pilar de la convivencia. También es cierto que una vez establecidas la libertad de conciencia, de expresión y de opción política, mantener al bolchevismo en la clandestinidad no era posible. Pero eso es una cosa, y hacer una fiesta por haber tenido que tragarte un sapo es otra.
Afortunadamente, el tiempo le ha puesto en su sitio, pero sólo como siglas PCE. Ha sido extremadamente hábil al calzarse los ropajes de los ismos que azotan nuestros tiempos, así que aquí le tenemos mirando a la meca, clamando contra el calor o el frío, o intentando convertirnos a su fe en otro mundo posible.

jherna dijo...

El eurocomunismo no promulga la dictadura del proletariado y la democracia se basa tambien en el respeto a las minorias y su participacion en la vida democratica. El PCE sigue existiendo y en estos años ha aportado cosas a España y a la vida democratica como el resto de partidos, por ejemplo en la alcadia de Cordoba.
Si asi fuera, no debería haberse permitido participar en la vida democratica a Alianza Popular, fundada por Manuel Fraga y otros antiguos dirigentes franquistas.