miércoles, enero 25, 2006

Sin país al que volver



A veces pienso que el tema del Estatut de Cataluña es una broma pesada o una tomadura de pelo, conociendo el extraño sentido del humor que tenemos en España. Me lo he ido tomando medio en broma desde mi exilio permanente en el Norte de Inglaterra, pero lo cierto es que no puedo evitar quedarme sin palabras cuando intento escribir una crítica con un mínimo de seriedad sobre el llamado Estatut de los Cojones: sencillamente no me lo creo.

Era tradición entre los españoles que vivimos en otro país el tener una bandera colgada, un pequeño recordatorio de dónde venimos y a quiénes hemos dejado atrás en nuestra aventura. Mi bandera está colgada en mi habitación y no en el salón por que mi única compañera de casa, también nacida en España, considera que es una bandera fascita. Por desgracia, es la actitud general hacia la bandera de mi país, sin yo ser ni haber sido nunca un patriota. Eso, unido a los comentarios con los que me deleitan los españoles que he conocido en Leeds, de muy mal gusto sobre mi condición de catalán, de la que estoy más que orgulloso, me hace recordar una frase que suele decirme mi hermano: España se está yendo a la mierda.

A mi nacionalidad española y europea se ha unido la catalana, sin yo apenas enterarme. Ahora Cataluña es una nación, por lo que la Constitución ya no tiene ningún sentido, al igual que no lo tiene el considerarse español de nacionalidad, ahora solo es una medio nacionalidad. Ante toda esta farsa, ante esa hipocresía y ante este cúmulo de estupideces, me quedo sin palabras. Tan solo me queda la sensación de venir de un país, España, que ya no existe, y que la bandera que tengo colgada con mucho orgullo no es más que un trapo de colores que ya no significa nada. Zapatero, Rovira, Maragall y demás alimañas me han robado mi país.

Mis amigos suelen preguntarme cuándo volveré a España y dejaré Inglaterra atrás. La pregunta carece de sentido. Ya no hay España a la que volver.

4 comentarios:

Perot lo Lladre dijo...

Eso de pretender escribir una critica con un minimo de seriedad calificando al objeto de su crítica como "... de los cojones" es lo que se dice empezar con mal pie.

En el resto del excrito mezcla usted la demagogia barata ("ya no hay España a la que volver") con la ignorancia supina: no existe la nacionalidad europea, ni siquiera la ciudadania. Solo tiene usted un pasaporte español con un titulo de "Union europea" que le permite circular mas o menos libremente por los paises de Union y de Shenguen. Tampoco tiene usted la nacionalidad catalana porque como deja claro el Estatut es de los que la sienten, lo que evidentemente no es su caso. Es usted solo lo que ha sido siempre: un español, que "es lo que son los que no pueden ser otra cosa" o "lo unico serio que se puede ser en este mundo" segun Jose antonio. Quedese con lo que quiera pero deje de dar la bronca con sus depresiones absurdas.

Clausius dijo...

Pero bueno, sí que quedan españoles con los que volver. Y muchos que somos...

Bastione Constantine dijo...

Por favor, señor Perot, no me llame de Usted que me hace parecer mayor ;)

Mi artículo será de una ignorancia supina, pero al menos sé que "Shenguen" se escribe "Schengen", senyor Perot ;)

El Estatut dice que Cataluña es una Nación por que la mayoría de catalanes lo sienten, luego, Cataluña ES una nación. Y España lo es por que lo dice la Constitución, joer, ya van dos naciones.

Reboot, El Diablillo Cojuelo dijo...

Me encantaría saber cuántos de los que vivimos en Cataluña sentimos deseos de ser una nación.

Yo no quiero.