miércoles, noviembre 16, 2005

Qué raro; no se trata de la piscina de Pedro J...

Una treintena de activistas de Greenpeace han ocupado hoy un hotel en construcción en la playa del Algarrobico, en Carboneras, dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, en la provincia de Almería. El objetivo de esta acción, según la organización ecologista, es pedir a la Junta de Andalucía que de inicio a los trámites para la demolición de este edificio, que consideran "ilegal".
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Siguiendo el mismo razonamiento, deberían demoler también a los activistas de Greenpeace, ya que okupar (con k o sin ella) también es ilegal. Habiendo tantas maneras de maneras de reivindicar lo que a uno le salga del planatero respetando las leyes, ¿por qué se empeñan en actuar como hordas hunas del siglo V? ¿De dónde sacarán el tiempo libre y el dinero estos treinta pollos para estar haciendo el pena en tan exóticos lares en la mañana, tarde y noche de un miércoles de noviembre?

4 comentarios:

pablo gonzalez dijo...

Parte del dinero de gente como yo.

Supongo que tambien de Rusia, claro.

Un saludo

Toledano dijo...

Yo creo que es al revés, les debe faltar dinero, y hacen este tipo de iniciativas para que les llamen de la consejería a que pasen por caja.

Porque, ¿no habían visto ese hotel hasta hoy?

Anónimo dijo...

¿porque no llaman al de ERC que llevaba el carnet en la boca?. ¡Ah, claro que aqui seguro que no hay cámaras de televisión, ni fotografos afines¡.

San Groucho dijo...

Conozco esa playa desde hace años. Era preciosa. El hotel que están construyendo es un mastodonte espantoso (con helipuerto incluido), incrustado en la ladera de un monte.

La última vez que anduve por allí (este mismo verano) me fijé en un cartelito en el que se leía algo así como:

Está usted en un parque natural, por lo tanto:
- Queda prohibido hacer fuego.
- Queda prohibido acampar.
- Queda prohibida la pesca submarina.
- Queda prohibido hacer pupa a las plantas o llevárselas a casa.
- Queda prohibido esto.
- Queda prohibido lo otro.
- Queda prohibido lo de más allá.
...

Y, de fondo, el hotelazo, fagocitando un buen pedazo de la cala.

Conclusión: señor individuo, acérquese a la playa si así gusta, pero procure no levantar arena si se le cae un pedo, no vaya a importunar a la pulguita mediterránea común que aquí anida, cosa penada con multas de lo más simpáticas.

Eso sí: unte usted al concejal / edil / politicastro oportuno, y puede pasarse por el forro las prohibiciones, en general, y al parque natural, en particular.

Los del Pis Verde prestarían un mejor servicio al medio ambiente si se dedicaran a investigar quién y por qué permite destrozar un parque natural, y a presentar las denuncias pertinentes.

Conste, eso sí, que me parece estupendo que cualquier pueblo prospere, se enriquezca y comercie libremente. Pero, coñe, que se respete la ley. Eso siempre.