domingo, julio 03, 2005

-El emperador Cleón II al habla, o al eibol, ¿digamelón?

-Sire, ya hemos localizado a Hari Seldon, el matemático. Se había ocultado en el vórtice de un bujero negro el muy hideputa y...

-¡Es-tup-endo! Como habéis hecho un estupendo trabajo, retrasaré vuestra ejecución un par de días hábiles y renunciaré a mi derecho de pernada respecto a vuestras viudas y huérfanas. Podéis hacer acto de aparición en mi estancia ipso facto.

El emperador sabía -lo había leído en La profesía- que este momento iba a llegar, más temprano que tarde. Qué coño, ¡él era el puto asmo de la galaxia, el master and commander de la husmanidad! En veinticiiinco milloooneees de planeeetaaas (hay que leerlo en voz alta, con el sonsonete de los niños de San Ildefonso en el día del sorteo) habitados no había una sola hoja de parra que dejara unas partes pudendas al descubierto sin su consentimiento expreso. Lo de la libertad individual era una disfunción sesuá que se toleraba sólo bajo prescripción médica y en contadas dosis. Había que circunscribir el "libre albedrío" al ámbito de los laboratorios de software, aceleradores de partículas, tubos de ensayo y sondas anales, no vaya a ser que la cosa se desmande.

Hari Seldon fue arrastrado como si de un saco con habas se tratara por un par de funcionarios imperiales hasta hallarse ya en presencia de Cleón. Parecía un hombre demacrado, hundido, la sombra de lo que fue antes de ayer; su cara es la cara de un hombre al que descubren en plena coyunda con su esposa Doors mientras piensa que un agujero negro constituirá el parapeto perfecto que garantizará el anonimato.

-Seldon, eres un maldito traidor a la patria -rugió el emperador-. Y además, masón (Ricardo de la Cierva dixit). Mereces acabar en el paredón. Pero no por desertor, ¡sino por analfabestia! ¿Es que no contabas con que te habíamos instalado un localizador GPS (Galaxian Position System) en tu nave, y que tus posibilidades de burlar nuestro cerco eran prácticamente nulas?

-Ya pero... yo... estaba ofuscado, sire. Mi... la, la psicohistoria, la psicohistoria no funciona... no funciona y la Viagra no me hace efecto. Es imposible "adivinar el futuro" con una computadora. Descubrirlo fue un duro golpe para mí...

-¿Cómo? ¿Cómo que no te funciona? ¡Explícate!

-Vos ya lo sabéis, sire. A través de una tupida red de ecuaciones cuánticas de trillonésimo grado predije que ayer asistirían a la manifestación como poco... dos millones de personas y... ejem, han sido unas cuantas menos. Mis teorías no valen una mierda y...

-De eso se trata, Hari de mis entretelas. Si tus predicciones fueran verosímiles no se las tomaría en serio casi nadie y serías el hombre más odiado del imperio galactoso...


A uno que si fuera mujer llevaría minifalda.

4 comentarios:

Snipfer dijo...

Ay cuando se daran cuenta que la psicohistoria solo puede realizar predicciones con grandes masas de gente Je Je. Por cierto, ¿ Cleon II no se supone que fue emperador unos dsocientos años después de la creación de La fundación,(Y por ende lo mismo mas o menos de la muerte de seldon)?
Que extraña coincidencia que justo postees esto cuando me estoy leyendo Fundación e Imperio.

marine.fran dijo...

¿Fundación e Imperio? Pues son 7 libros, así que todavía te queda. Yo te recomiendo que termines ese, te leas Segunda Fundación, sigas con "Los límites de la Fundación" y termines con "Fundación y Tierra". Y si todavía tienes ganas te quedan 2 precuelas: "Preludio a la Fundación" y "Hacia la Fundación"; que son las primeras cronológicamente, pero las últimas que deberías leer.

Saludos.

David dijo...

Tienes toda la razón Snipfer, los he confundido. Pero vamos, a lo mejor Cleón era I de la Vía Láctea y II de Andrómeda... :-)

Reboot, El Diablillo Cojuelo dijo...

Sólo te ha faltado apuntillar que el que encabezaba la manifestación era "el mulo".
Si Asimov levantara la cabeza...